Ya sé, tengo que hacer ejercicio, ¿empezamos por ponerme un podómetro?

Habitualmente cuesta mucho programar y realizar ejercicio físico (al menos para los que no tienen ese gen). Siempre encontramos una excusa, pero aunque son la mayoría válidas, no vale.

Este estudio nos anima a hacer uso de una tecnología que es accesible y fácil de utilizarla y que además está mostrando ser una ayuda eficiente para incrementar la actividad física en el día a día, de una forma tan simple como es caminar…

¡Os invito a probar de usar un podómetro en el día a día así podrán controlar sus pasos e incrementarlos!

Betina Nishishinya

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Tipo de artículo Objetivo: Evaluar la efectividad de programas de ejercicio de caminatas con podómetro para promover la actividad física en pacientes con patologías musculoesqueléticas.

Revisión sistemática (Búsqueda bibliográfica hasta febrero 2014)

Información que aporta Identifica 7 estudios realizados en pacientes con artrosis, dolor lumbar crónico y fibromialgia.

N total: 484 edad rango 40-82 años

Intervenciones ejercicio de caminar vs control (no ejercicios) con utilización de podómetros.

Intervenciones de 4 semanas a 12 meses.

Aplicación práctica Se observa un incremento de casi 2000 pasos (resultado significativo) con respecto a valores basales en los grupos intervención.

Cuatro estudios mostraron una mejoría del dolor y la capacidad física en el grupo activo con respecto al grupo control.

Comentarios La revisión concluye que hay una evidencia robusta de que la utilización de podómetros en los programas de caminata, sirven para incrementar la actividad física en pacientes con patologías musculoesqueléticas.

Hay limitaciones en estos estudios, se necesitan estudios a largo plazo para valorar la eficacia de este tipo de intervención.

  1. Mansi S, Milosavljevic S, Baxter GD, Tumilty S, Hendrick P. A systematic review of studies using pedometers as an intervention for musculoskeletal diseases. BMC Musculoskelet Disord, 2014; 15:231
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Hay que hacer ejercicio y es verano, ¿Qué tal en el agua?

Llega el verano y lo que menos apetece es ponerse a sudar haciendo ejercicio. La natación, y los ejercicios acuáticos, lo bueno que tienen es que si sudas no lo notas; además te refrescas y las articulaciones de las piernas no sufren tanto porque en el agua pesas menos y haces ejercicios más duros casi sin darte cuenta. Todo esto muy bien, ¿pero y las personas que tengan problemas de corazón?¿Pueden intercambiar el ejercicio que hacían en seco con el que hagan en piscina?

Betina Nishishinya, reumatóloga y especialista en ejercicio, nos ha destripado un artículo (1) de revisión sistemática sobre esta pregunta concreta que nos hicimos.

Esta revisión incluye 8 estudios, de los cuales 5 son estudios randomizados y controlados y 3 no controlados, rescatados por una búsqueda bibliográfica hasta marzo 2014.

Los estudios incluyen un total de 156 pacientes, con edades comprendidas entre 53 y 75 años y con un grado de insuficiencia cardíaca (IC) de la NYHA entre II y III, o moderada a grave (¡en el grupo III cualquier actividad produce palpitaciones o disnea!) pero estable.

Se metanalizaron algunas variables:

  • Ejercicios acuáticas vs tratamiento habitual: Hubo un beneficio favorable para los ejercicios acuáticos en el test de la caminata de 6 minutos y el peak power (potencia máxima).
  • Ejercicios acuáticos vs ejercicios en tierra: No hubo diferencias en el consumo de O2 (VO2), fuerza muscular y calidad de vida.
  • Las dimensiones cardíacas, la fracción de eyección ventricular izquierda, gasto cardíaco y el BNP no hubo cambios.

IMPORTANTE: No se describen efectos adversos graves.
Por increíble que parezca, la tasa de adherencia llegaba al 92-95%; bueno, eran ensayos clínicos.

En conclusión, parece que los entrenamientos de ejercicios acuáticos ayudan en la mejora de la capacidad, fuerza muscular y calidad de vida al igual que los ejercicios en tierra y son una alternativa para este grupo de pacientes que presenten una IC estable, sin complicaciones.

OJO: No es aplicable para pacientes con IC biventricular o hipertensión pulmonar. No es aplicable en pacientes con IC descompensada

¡Disfrutad el verano!

  1. Adsett JA, Mudge AM, Morris N, Kuys S, Paratz JD. Aquatic exercise training and stable heart failure: A systematic review and meta-analysis. International Journal of Cardiology 186 (2015) 22–28.