¿Qué relación hay entre fumar y el reúma?

Fumar perjudica sus articulacionesHay cosas que nos dan miedo, como volar en avión o que nos parta un rayo, y que son poco racionales, lo sabemos. Según las estadísticas, el riesgo de morir en accidente de avión es tan bajo que no deberíamos ni perder un segundo en darle vueltas. Sin embargo, hay temitas en salud que dan menos miedo del que deberían de darnos, el más importante de los cuales es el tabaco.

Recuerdo que cuando se prohibió fumar en espacios públicos (qué alegría), muchos hablaron de la pérdida de libertad de los fumadores y quedaron diluidos los mensajes de cuánto ganábamos en salud todos. Pues bien, de un tiempo a esta parte se ha acumulado evidencia suficiente para decir que no sólo estamos evitando infartos, EPOC y cánceres de pulmón, sino también enfermedades que, como ya hemos dicho muchas veces, pueden no matarte, pero sí hacerte la vida muy incómoda, las enfermedades reumáticas (ERyME).

Déjame que te de 8 razones para dejar de fumar si quieres cuidar tu salud musculoesquelética:

  1. Fumar disminuye tu capacidad de realizar ejercicio
    • Huelga decir que el movimiento es clave para mantener una buena salud musculoesquelética: El ejercicio es tratamiento preventivo y paliativo en las ERyME.
    • Si fumas, tu capacidad respiratoria disminuye y tu nivel de ejercicio se reduce, ergo la dosis preventiva o terapéutica de ejercicio a la que puedes llegar es menor.
  2. Fumar empeora la calidad de tus huesos
    • Hay evidencia de que en fumadores la calidad del hueso es peor, con mayor incidencia de fracturas. Los mecanismos son
      • directos, por acción tóxica sobre las células del hueso
      • indirectos, al alterar hormonas como la vitamina D, el cortisol y las hormonas sexuales
      • indirectos al disminuir la forma física y por tanto el nivel de ejercicio, que es un estímulo importantísimo para la mantener la masa ósea
  3. Fumar baja el umbral del dolor
    • Incluso los ex-fumadores tienen más dolor localizado en músculos y articulaciones que los no fumadores
    • Parece ser que el fumar se asocia a peor control de las emociones y este a su vez con peor autocontrol del dolor
    • los pacientes con artritis que fuman responden peor a los tratamientos
  4. A los fumadores les duele con más frecuencia la espalda
    • puede ser porque tosen más y con más fuerza
    • o porque fumar se asocia a emociones negativas
    • o incluso porque aceleran el proceso de deshidratación del núcleo pulposo de los discos vertebrales,
    • además de lo que hemos dicho arriba sobre el dolor
  5. Aumenta el riesgo de desarrollar artritis reumatoide
    • si tienes aumentado el riesgo de artritis por causa genética y además tiendes a citrulinar (unos cambios de las proteínas corporales que no todos hacemos de la misma manera), el riesgo se multiplica por más de 6 veces
  6. Aumenta el riesgo de desarrollar espondilitis anquilosante
    • como en el caso de la artritis reumatoide, el riesgo es mayor en personas con antecedentes familiares de la enfermedad.
  7. Retrasa la curación de heridas
    • si por ejemplo te operan de rodilla, tardarás más en curarte.
    • los condrocitos tardan más en implantarse en fumadores
  8. Fumar empeora la calidad de tus músculos y tendones
    • se ha visto que el stress oxidativo, potenciado por derivados del tabaco, empeora la capacidad contráctil de los músculos y se pierde fuerza
    • si te lesionas, la velocidad de reparación es menor

Referencias:

  • McLean SM, May S, Klaber-Moffett J, Sharp DM, Gardiner E. Risk factors for the onset of non-specific neck pain: a systematic review. J Epidemiol Community Health. 2010 Jul;64(7):565-72
  • Sugiyama D, Nishimura K, Tamaki K, Tsuji G, Nakazawa T, Morinobu A, Kumagai S. Impact of smoking as a risk factor for developing rheumatoid arthritis: a meta-analysis of observational studies. Ann Rheum Dis. 2010 Jan;69(1):70-81
  • Papaioannou A, Kennedy CC, Cranney A, Hawker G, Brown JP, Kaiser SM, Leslie WD, O’Brien CJ, Sawka AM, Khan A, Siminoski K, Tarulli G, Webster D, McGowan J, Adachi JD. Risk factors for low BMD in healthy men age 50 years or older: a systematic review. Osteoporos Int. 2009 Apr;20(4):507-18 
  • Ashworth J, Konstantinou K, Dunn KM. Prognostic factors in non-surgically treated sciatica: a systematic review. BMC Musculoskelet Disord. 2011 Sep 25;12:208 
  • Dimai HP, Chandran M; FRAX(®)Position Development Conference Members. Official Positions for FRAX® clinical regarding smoking from Joint Official Positions Development Conference of the International Society for Clinical Densitometry and International Osteoporosis Foundation on FRAX®. J Clin Densitom. 2011 Jul-Sep;14(3):190-3 
  • Akesson K, Woolf AD. How to develop strategies for improving musculoskeletal health. Best Pract Res Clin Rheumatol. 2007 Feb;21(1):5-25 
  • Videm V, Cortes A, Thomas R, Brown MA. Current Smoking is Associated with Incident Ankylosing Spondylitis – The HUNT Population-based Norwegian Health Study. J Rheumatol. 2014 Aug 15. pii: jrheum.140353. [Epub ahead of print].
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Cómo saber si dos fármacos, o técnicas, son igual de eficaces

¿Superioridad o no inferioridad?

Si no se ponen uno junto a otro, es difícil saber quién es más alto… perdón, quién no es más bajo.

Está de moda la “no inferioridad“. Ahora que, ¡por fin!, hay fármacos e intervenciones en la artritis para dar y tomar, nos falta la información directa sobre cuál es mejor que otros y en qué situaciones. Esto es así porque los estudios para probar la eficacia de las intervenciones se hacen normalmente frente a placebo (aquí te explican bien qué es un ensayo clínico), pero en condiciones normales no nos interesa saber si una opción terapéutica es mejor que placebo, sino que lo que ya hay.

Es matemáticamente imposible probar que dos fármacos tienen igual eficacia. ¡Cielos!¿Y eso? Pues por dos razones:

  1. Porque incluso si diéramos el mismo fármaco a los dos grupos, no tiene por qué dar idéntico resultado (ya sabes, la variabilidad biológica)
  2. Porque los test de hipótesis (t de Student, chi cuadrado, et al) lo que hacen es decirte cuál es la probabilidad de que el resultado que te ha dado en tu ensayo confirme la hipótesis nula, y la hipótesis nula no es otra que A=B (una p<0,001 significa que la probabilidad de que A sea igual que B en la realidad, dados los resultados de tu estudio, es ínfima).

Tanto si tienes dos fármaco iguales, como si tienes dos fármacos distintos pero un tamaño muestral pequeño, los test de hipótesis pueden darte “no significativo”. Mucha gente interpreta “no significativo” como que no hay diferencias entre los grupos. Sin embargo esto no es así, los test sólo están hechos para decir “no parece que vayan a ser iguales, maja”.

Cuando lo que queremos es demostrar que dos fármacos son iguales, tenemos que replantearnos la hipótesis nula. Ya no vale A=B, porque no hay manera de rechazarla si son iguales, sino que hay que plantearla como que A<B. Lo que queremos rechazar ahora con nuestro ensayo es eso, que A sea inferior que B.

Para hacerlo, definimos un rango de los resultados posibles (siempre a priori, claro está) entre los que aceptaremos “pulpo como animal de compañía”. Esto es, que definimos un rango de valores del resultado (de la diferencia entre grupos o del ratio entre grupos) entre el que aceptaremos, y todo el mundo aceptará, que los fármacos se pueden considerar iguales. Ese es el margen de no inferioridad. Un rango de valores que establecemos a priori para decidir si el resultado del ensayo es que son iguales o no. Si el resultado cae fuera, mala suerte, son distintos (para bien o para mal, ojo).

Un dibujito:

Imagen

¿Y de dónde se sacan el margen aceptable?¿De la manga? No. Se supone que los que montan el ensayo han evaluado con lupa previamente los ensayos publicados, tanto de su fármaco como del que quieren parecerse, y saben más o menos cuánto esperan encontrar. En otras ocasiones, son las autoridades sanitarias las que deciden 15%, 12%. Pues eso.

Si se baja demasiado (un 8% es pequeñito) implica tamaños muestrales inmensos. Si se sube demasiado, por encima de 15% ya cuesta creerse que sean iguales. Para mi gusto deberían ponerse de acuerdo todos y decir 12%, ¡eah!

Los cambios de tiempo no afectan al dolor de espalda

Seguro que todos hemos oído decir a alguien que sabe predecir el tiempo porque le duele algo. Pues bien, aún seguimos sin poder demostrar científicamente que algo parecido pueda ocurrir.

Steffens et al, fisioterapeutas australianos, han publicado un artículo en Arthritis Care and Research en el que demuestran que parámetros meteorológicos popularmente vinculados al dolor musculoesquelético, tales como temperatura, humedad relativa, presión atmosférica y la lluvia, no aumentan el riesgo de padecer un episodio de lumbago. La única salvedad es que haya mucho viento o en ráfagas, pero incluso estos parámetros se asocian solo a un pequeñísimo aumento del riesgo de dolor de espalda.

Esto lo han hecho mediante el diseño adecuado, un estudio observacional de case-cross-over. Con este diseño es posible evaluar el aumento del riesgo asociado con parámetros del tiempo mediante la comparación de la exposición a las variables meteorológicas en el momento de la aparición del dolor o la exacerbación (definida como la ventana de caso) y en periodos anteriores, cuando la persona estaba sin dolor (definida como ventanas de control). En este tipo de diseño, por tanto, cada sujeto es su propio control, de manera que todos los participantes se comparan contra ellos mismos y contra muchos otros controles en momentos con dolor o sin dolor y se ve si existe una asociación entre dolor y condiciones atmosféricas. Los datos sobre el tiempo no los recogieron los pacientes, reclutados todos de consultas de atención primaria en Sidney, sino que provenían de las estaciones meteorológicas más cercanas al domicilio de los pacientes. Todos los pacientes llevaban un diario de síntomas y tenían que recoger actividades que realizaban, para ver si estas actividades mejoraban o empeoraban su dolor. Además, cada vez que tenían un episodio de dolor, se les pedía que lo registraran, con hora si era posible, en el diario, o en un calendario o en su smartphone, y cómo de intenso era el dolor.

La asociación de los episodios de dolor con los cambios de tiempo era inexistente, algo que habíamos visto también nosotros en un estudio previo, con diseño similar pero en artritis reumatoide. En nuestro estudio, sólo la temperatura, pero sólo en el grupo de pacientes entre 50 y 65 años tenía algún efecto, y sólo moderado, sobre el número de brotes de la enfermedad.

Por supuesto, habrá quien lo rebata una y otra vez, aduciendo explicaciones fisiopatológicas preparadas al efecto, pero la realidad es que el patrón que todos dicen ver, no aparece.

¿Cuál es pues la conclusión de esta entrada? Pues que o bien el hombre necesita encontrar patrones donde no los hay y la sabiduría popular no es tan sabia, o hay algo más, no medible (¿y hasta que punto observable?) que nos haga pensar (bueno, a mí no) que el tiempo nos afecta en nuestro dolor.

  1. Steffens D., Maher CG, Li Q, Ferreira M, Pereira LSM, Koes BW, Latimer J. Weather does not affect back pain: Results from a case-crossover study. Arthritis Care Res, 2014. DOI: 10.1002/acr.22378
  2. Abasolo L, Tobías A, Leon L, Carmona L, Fernandez-Rueda JL, Rodriguez AB, Fernandez-Gutierrez B, Jover JA. Weather conditions may worsen symptoms in rheumatoid arthritis patients: the possible effect of temperature. Reumatol Clin. 2013 Jul-Aug;9(4):226-8.

¿Qué hacen los políticos por la artritis, la artrosis y el dolor de espalda?

Hasta ahora poco, la verdad. Sin embargo, debemos congratularnos: España es pionera en Europa tras lanzar la Estrategia Nacional para las Enfermedades Reumáticas y Musculoesqueléticas (ERyME). De hecho, somos un modelo de estudio para otros países de la UE.

Esta estrategia servirá de base para que todo lo relacionado con artritis, artrosis, dolor de espalda (lumbalgia) y en definitiva, con todas las enfermedades reumáticas y con la salud musculoesquelética se tenga en cuenta.

QoL-Crónicas

Ranking de enfermedades en el impacto en la calidad de vida

Quizás no sois conscientes de que las ERyME no eran temas interesantes a la hora de subvencionar la investigación. ¡Había que competir con cáncer y enfermedades cardiovasculares!¿Pero qué es esto de competir entre enfermedades? Bueno, pues es una realidad, para todo hay lobbies y la artritis, la artrosis y el dolor de espalda no son tan…¿fotogénicas?

Bueno, la estrategia está lanzada. Es el momento ahora de examinar todas las líneas estratégicas, las recomendaciones y ejemplos de buenas prácticas y ponerlas en planes de acción concretos a nivel local. Los políticos están de acuerdo. Ahora sólo nos queda a nosotros ¡VOSOTROS Y VOSOTRAS TAMBIÉN, MAJOS! y asegurarnos de que nuestros derechos se mantienen.

 

Los políticos ya saben qué son las ERyME y qué necesitan hacer para mejorar la salud ME de los españoles. Ahora a ¡achucharles!

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¿Qué es la salud musculoesquelética?

Cuando uno piensa en reumatología, piensa en negativo, piensa en enfermedades, que si la artrosis, que si la artritis, que si el lupus….¡Puf!

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Nuestra apuesta es por pensar en positivo, en salud musculoesquelética. La salud musculoesquelética no es sólo la ausencia de enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas (ERyME), es un estado de bienestar de huesos, músculos, articulaciones –¿te suena el aparato locomotor?– y todo el tejido que conecta los órganos y aparatos de nuestro cuerpo, que nos permite funcionar en la vida diaria en nuestras actividades de deambulación, relación, autocuidado y cuidado de los demás. La correcta realización de estas actividades va a tener además repercusión en otros aspectos de la salud que a lo mejor te suenan: salud cardiovascular (si no te mueves, ¿cómo vas a poner ese corazoncito en funcionamiento, esas arterias a mejorarse..?), salud de la mujer (si te duele todo, ¿cómo vas a poder tener relaciones sexuales plenas?), o salud mental (si te duele y además no te puedes relacionar, ¿cómo no te vas a alejar de los demás y a entristecer?).