Los cambios de tiempo no afectan al dolor de espalda

Seguro que todos hemos oído decir a alguien que sabe predecir el tiempo porque le duele algo. Pues bien, aún seguimos sin poder demostrar científicamente que algo parecido pueda ocurrir.

Steffens et al, fisioterapeutas australianos, han publicado un artículo en Arthritis Care and Research en el que demuestran que parámetros meteorológicos popularmente vinculados al dolor musculoesquelético, tales como temperatura, humedad relativa, presión atmosférica y la lluvia, no aumentan el riesgo de padecer un episodio de lumbago. La única salvedad es que haya mucho viento o en ráfagas, pero incluso estos parámetros se asocian solo a un pequeñísimo aumento del riesgo de dolor de espalda.

Esto lo han hecho mediante el diseño adecuado, un estudio observacional de case-cross-over. Con este diseño es posible evaluar el aumento del riesgo asociado con parámetros del tiempo mediante la comparación de la exposición a las variables meteorológicas en el momento de la aparición del dolor o la exacerbación (definida como la ventana de caso) y en periodos anteriores, cuando la persona estaba sin dolor (definida como ventanas de control). En este tipo de diseño, por tanto, cada sujeto es su propio control, de manera que todos los participantes se comparan contra ellos mismos y contra muchos otros controles en momentos con dolor o sin dolor y se ve si existe una asociación entre dolor y condiciones atmosféricas. Los datos sobre el tiempo no los recogieron los pacientes, reclutados todos de consultas de atención primaria en Sidney, sino que provenían de las estaciones meteorológicas más cercanas al domicilio de los pacientes. Todos los pacientes llevaban un diario de síntomas y tenían que recoger actividades que realizaban, para ver si estas actividades mejoraban o empeoraban su dolor. Además, cada vez que tenían un episodio de dolor, se les pedía que lo registraran, con hora si era posible, en el diario, o en un calendario o en su smartphone, y cómo de intenso era el dolor.

La asociación de los episodios de dolor con los cambios de tiempo era inexistente, algo que habíamos visto también nosotros en un estudio previo, con diseño similar pero en artritis reumatoide. En nuestro estudio, sólo la temperatura, pero sólo en el grupo de pacientes entre 50 y 65 años tenía algún efecto, y sólo moderado, sobre el número de brotes de la enfermedad.

Por supuesto, habrá quien lo rebata una y otra vez, aduciendo explicaciones fisiopatológicas preparadas al efecto, pero la realidad es que el patrón que todos dicen ver, no aparece.

¿Cuál es pues la conclusión de esta entrada? Pues que o bien el hombre necesita encontrar patrones donde no los hay y la sabiduría popular no es tan sabia, o hay algo más, no medible (¿y hasta que punto observable?) que nos haga pensar (bueno, a mí no) que el tiempo nos afecta en nuestro dolor.

  1. Steffens D., Maher CG, Li Q, Ferreira M, Pereira LSM, Koes BW, Latimer J. Weather does not affect back pain: Results from a case-crossover study. Arthritis Care Res, 2014. DOI: 10.1002/acr.22378
  2. Abasolo L, Tobías A, Leon L, Carmona L, Fernandez-Rueda JL, Rodriguez AB, Fernandez-Gutierrez B, Jover JA. Weather conditions may worsen symptoms in rheumatoid arthritis patients: the possible effect of temperature. Reumatol Clin. 2013 Jul-Aug;9(4):226-8.
Anuncios

Un pensamiento en “Los cambios de tiempo no afectan al dolor de espalda

  1. Me acabo de topar con un artículo del American Journal of Epidemiology sobre el mismo tema pero esta vez en gota. Neogi et al encuentran una tendencia a má ataques de gota con el calor extremo y una asociación en forma de J con la humedad (extremos, pero más con mucha que con poca). Mismo diseño, cross-over, y teniendo en cuenta el día de la semana (que aquí en la gota el alcohol del finde puede pasar factura). Lo que pasa es que, por mucha tendencia lineal que ven, los odds ratios, son muy bajitos. Vamos, que algo de efecto puede haber, pero por los pelos…

    Neogi et al. Relation of Temperature and Humidity to the Risk of Recurrent Gout Attacks. Am J Epidemiol, 2014; 180 (4): 372-377.

¿Qué me dices de esto que te acabo de contar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s